Programa 211

"No hay transferencia si no hay un 'otro'"



En esta emisión, contamos con la participación de la Dra. Susana Boeykens, Directora del Laboratorio de Química de Sistemas Heterogéneos de la Facultad de Ingeniería (UBA), y de Mónica Francés, miembro de la Dirección de Vinculación Tecnológica de la Secretaría de Ciencia y Técnica (UBA), para reflexionar sobre la transferencia y propiedad intelectual.

Ante el interrogante de si la transferencia consiste en un proceso lineal, Mónica planteo que "la transferencia no es un tema nuevo... Apareció luego de la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de los 80's tuvo una concepción lineal. Bastaba que se investigara para poder llegar a la innovación. Después del '86, los autores empezaron a cambiar esta visión y a observar que la transferencia no tiene que ver con la linealidad, con un trabajo en gabinete del investigador que en un punto hace un quiebre y su investigación pasa a la sociedad. Más bien, se observó que pueden darse una variedad de situaciones, en las cuales el investigador puede trabajar con la demanda haciendo la investigación, puede darse cuenta que la investigación que está haciendo tiene un

Programa 210

"El Estado demandante de soluciones
 locales es fundamental"


En esta emisión, contamos con la participación de Oscar Martínez, Dr. en Física, Investigador UBA-CONICET, y de Marcelo Monteverde, miembro de la Secretaría de Ciencia y Técnica, para reflexionar sobre el emprendedorismo.

Para comprender la importancia del emprendedorismo, Martínez señaló que "hay que diferenciar entre emprendedorismo con innovación y emprendedorismo sin innovación. Tanto el emprendedorismo como la innovación son necesarias; tienen que generarse nuevas empresas porque las que hay no son suficientes. No es un dogma el hecho de querer generar nuevas empresas, sino que simplemente hay pocas y hay poco empleo de calidad. La innovación lo que genera es calidad de empleo y soluciones nuevas a problemas que la sociedad pueda tener. También la innovación trae problemas nuevos y soluciones innecesarias a problemas que no existían. Ni innovar ni emprender por sí mismos son un mérito; dependen para qué y cómo se hagan".

En relación a la vinculación entre el sistema científico y el productivo, Oscar puntualizó que "estamos en un contexto de globalización en el que pensar en desarrollar una

Resumen científico - 89

A continuación, compartimos con todos Uds. un resumen de las novedades más destacadas del mundo de la ciencia y la tecnología.

La UBA quedó primera en Iberoamérica 




La UBA resultó la universidad iberoamericana mejor posicionada en el ranking internacional QS. La Universidad de Buenos Aires se ubicó en el puesto 124º entre las mejores casas de estudios de todo el mundo, escalando 74 posiciones respecto del puesto 198º que ocupaba el año pasado, de acuerdo con el mismo relevamiento.

El Ranking QS es elaborado por una consultora independiente de origen inglés y es uno de los más difundidos a nivel mundial. Para esta edición se tuvieron en cuenta 891 instituciones de todo el mundo. En los primeros puestos se ubicaron el MIT, Harvard, Cambridge, Stanford, el Instituto de Tecnología de California (Caltech) y Oxford.

Primera en los países de habla hispana, la UBA superó también en este ranking a prestigiosas universidades como Humboldt (Alemania), Maryland, Georgetown (EE.UU.), Hebrea de Jerusalén (Israel), Liverpool (Inglaterra), Dublín (Irlanda) y todas las españolas. En la escala iberoamericana, la UBA es seguida por las universidades de San Pablo (143º), Nacional de México (160º) y de Barcelona (166º).

“Si bien es difícil que a partir de un ranking se tenga una cabal dimensión de la producción científica, la calidad de la enseñanza y la extensión –dijo el rector, Alberto Barbieri–, prestamos especial atención a este tipo de estadísticas porque nos sirven para saber cómo nos ven desde afuera y cuán bien posicionados estamos con respecto a otras casas de estudios. Las calificaciones obtenidas demuestran que nuestra universidad sigue gozando de gran prestigio internacional”.


Fuente: Página 12

Argentino diseñará la primera vivienda en Marte 




La agencia planea realizar su primer viaje tripulado a Marte en 2030, un desafío considerado épico, empezando por el viaje y siguiendo por cómo vivirán allí los astronautas.

Y es que a diferencia de las misiones tripuladas a la Luna, que duraban en total menos de dos semanas, la expedición a Marte durará años. Por la enorme distancia que nos separa de ese planeta -80 millones de kilómetros en promedio- los astronautas tardarán cerca de un año solamente en llegar (a la Luna se tarda tres días).

Y el plan es que, una vez ahí, pasen seis meses viviendo como marcianos. Aquí es donde entra en la trama Pablo de León, quien tiene 50 años y hace 20 trabaja como ingeniero espacial en Estados Unidos.




De León acaba de ganar un concurso organizado por la NASA para crear un prototipo del hábitat en el que vivirán los astronautas en Marte. "Tendrá cuatro camarotes independientes con puertas para que haya privacidad, cocina, una mesa con sillas para cenar o reunirse, un baño con ducha y un área científica y de recreación", enumera. Los espacios serán relativamente grandes: la parte de los camarotes medirá 12 metros de largo, y las distintas áreas tendrán 5 x 3 metros.

Incluso habrá un invernadero donde los astronautas podrán producir plantas para reforzar su dieta, con ayuda de un suelo especial con nutrientes y fertilizantes, y unas luces LED.

Todo el ambiente estará climatizado y oxigenado para que los dueños de casa puedan estar allí dentro con comodidad y sin tener que usar sus trajes espaciales. Claro que en realidad los parecidos entre este hábitat y una casa terrestre serán meramente nominales. Por empezar la apariencia de la vivienda no tendrá nada en común con una casa tradicional. Más bien se parecerá a un gran tubo inflado, conectado con otros tubos inflados. Es que la estructura que diseña De León será inflable; así es como se la llevará hasta Marte. Y las paredes externas y objetos concretos se llevarán desarmadas y deberán ser ensambladas por los astronautas.

La atmósfera de Marte es muy delgada y los cambios de clima son enormes: van de los 30 grados centígrados hasta los -150°C. Para resguardar contra las temperaturas extremas el hábitat que crea De León estará hecho con la misma tela que se usa para fabricar los trajes espaciales. De hecho, crear estos trajes es la especialidad de este argentino, que está a cargo del Space Suit Laboratory (Laboratorio de trajes espaciales) de la UND, una de las instituciones que colabora con la NASA.


Fuente: BBC Mundo

Sorpresas que revelan las nuevas fotos de Plutón 




Los científicos de la misión New Horizons de la NASA están preguntándose si Plutón tiene dunas en su superficie. El paisaje de Plutón –registrado cuando la sonda pasó por el punto más cercano al planetoide, el 14 de julio de este año– incluye montañas de hielo, planicies de superficie muy lisa y curiosos patrones poligonales. Pero el hallazgo de un relieve semejante al de las dunas era algo con lo que no contaban los investigadores.




La cautela se debe a que las dunas se forman por la acumulación de partículas empujadas por el viento. Sin embargo, la atmósfera de Plutón es demasiado débil como para producir vientos que tengan la capacidad de moldear el paisaje.




Una posibilidad es que el que fuera el noveno planeta del Sistema Solar –hasta que lo bajaron de categoría y reclasificaron como planetoide o planeta enano–haya tenido en el pasado una atmósfera mucho más densa. O, si no son dunas, estas formaciones podrían haberse creado a partir de otra fuerza que no es el viento.

Tampoco está clara su composición: pueden estar constituidas por partículas de hielo o por una suerte de arenilla formada por restos de rocas.




Las nuevas imágenes revelaron también detalles de tres de las cinco lunas de Plutón (Caronte, Nix e Hidra) y sobre la neblina atmosférica que recubre al planeta. Las fotos mostraron que ésta tiene más capas de lo que se pensaba y que además crea un efecto crepúsculo que ilumina suavemente el terreno nocturno cerca de la puesta del Sol.

Mientras tanto, la sonda New Horizons se encamina hacia su próxima meta: un objeto denominado 2014 MU69 en el cinturón de Kuiper, a unos 1.500 millones de kilómetros de Plutón. Se espera que llegue allí en 2019.


Fuente: BBC Mundo

¿Cómo identificar los síntomas de
 un derrame cerebral?
 





Una ayuda médica inmediata es fundamental para limitar los daños en el cerebro de los pacientes que sufren una apoplejía o derrame cerebral y para intentar minimizar sus devastadores efectos. De hecho, puede marcar la diferencia entre tener una lesión cerebral ligera o una grave discapacidad o incluso la muerte.

Y, sin embargo, la mayoría de las personas que lo padecen no identifican rápidamente qué es lo que les está pasando y muchos no buscan ayuda médica hasta varias horas después de los primeros síntomas.

El síntoma más común de un derrame es una debilidad repentina en la cara, el brazo o la pierna, casi siempre en un lado del cuerpo, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como todos los órganos, para funcionar bien el cerebro necesita el oxígeno y los nutrientes que lleva la sangre. El derrame cerebral se produce cuando se interrumpe ese flujo sanguíneo. Esto puede suceder debido a un coágulo que bloquea el paso de la sangre o por la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro.

Según la OMS, en 2012 murieron en el mundo 6,7 millones de personas a causa de derrames cerebrales. Se estima que una de cada cuatro personas que lo sufren mueren, y los que sobreviven con frecuencia padecen problemas serios a largo plazo a consecuencia del daño en el cerebro.

Se debe llamar a urgencias inmediatamente al ver alguno de estos síntomas:


  • Parálisis en la cara: una parte de la cara puede parecer como colgada. El paciente quizás no puede sonreír o la boca o el ojo aparecen caídos.
  • Debilidad en los brazos: una persona que está sufriendo un derrame puede no ser capaz de levantar ambos brazos y mantenerlos en el aire. También puede, por ejemplo, sentir debilidad para levantar una copa. Otro síntoma de alerta es sentir que un brazo está dormido.
  • Dificultad con el lenguaje (afasia): el paciente puede notar lentitud al hablar, articular mal las palabras o decir cosas confusas o incoherentes. Algunas personas pueden ser totalmente incapaces de hablar, a pesar de estar despiertas.
  • Otros síntomas a los que se debe prestar atención son problemas repentinos con la visión de uno o ambos ojos, dificultad repentina para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o falta de coordinación, dolor de cabeza súbito y severo sin causa conocida y confusión y problemas de percepción.



Fuente: BBC Mundo

Un dibujo de Humboldt de hace
200 años prueba el cambio climático
 





En su viaje de cinco años y 10.000 kilómetros por tierras de la entonces América hispana, el naturalista alemán Alexander von Humboldt llegó hasta el volcán Chimborazo en el verano de 1802. Con sus 6.268 metros, la montaña situada en los Andes ecuatorianos era más alta del mundo conocido por la ciencia occidental de entonces. Con su tradicional meticulosidad, Humboldt anotó las especies vegetales que había a cada altura mientras lo escalaba.

200 años después, una expedición científica ha seguido los pasos del científico prusiano para comprobar que el cambio climático está cambiando las plantas de sitio. El calentamiento global está adelantando la primavera y modificando la distribución espacial de especies animales y vegetales. Con las temperaturas más suaves, cada vez se las ve más al norte.

El fenómeno se ha constatado especialmente en las zonas templadas del planeta. Pero, en cuanto a las especies ecuatoriales, en particular las de montaña, apenas hay estudios. Por eso el Tableau physique es tan especial. Dibujado por Humboldt para su Ensayo sobre la geografía de las plantas es para algunos una obra maestra de la infografía siglos antes de que esta disciplina existiera.




El dibujo muestra de un vistazo toda la información que el naturalista prusiano reunió sobre el Chimborazo. Con su grado de detalle, con sus 16 columnas dedicadas a la temperatura, humedad, la presión atmosférica, con una sección del volcán donde detalla qué especies de plantas había a cada altura, hasta donde llegan los cultivos de patatas o dónde pastan las llamas y el límite inferior del glaciar, es la mejor ventana a la biodiversidad del pasado y una fuente única para ver cuánto la han cambiado los humanos.




Con el dibujo de Humboldt, investigadores españoles junto a colegas daneses y ecuatorianos fueron al Chimborazo en el verano de 2012, exactamente 210 años después de que lo hiciera el naturalista germano. Lo escalaron por las caras sur y este, como hiciera Humboldt. Con la ventaja de dos siglos de tecnología (cámaras, ordenadores, GPS) analizaron la flora en tramos de 100 metros, llegando hasta los 5.200, límite superior de la expansión vegetal.

Los investigadores vieron que, salvo algún error provocado por la instrumentación de la época para determinar la altura, las anotaciones de Humboldt eran casi perfectas. "Lo que hemos visto es que el límite de crecimiento de las plantas ha subido más de 500 metros, desde los 4.600 hasta los 5.185 metros", comentaron los investigadores. Es decir, los distintos tipos de vegetación definidos por Humboldt se han desplazado hacia arriba, hasta zonas donde antes no podían proliferar.

Los investigadores también aprovecharon las anotaciones de Humboldt para ver los cambios que se han producido por debajo y por encima. "Los campos de cultivo se han extendido bastante desde los tiempos de Humboldt. Como la población humana ha crecido, también vemos que hay más pajonal en las zonas bajas, porque siguen segando paja para los animales de crianza", afirmaron los investigadores. En cuanto al límite superior, el naturalista alemán situó el inicio del glaciar a los 4.814 metros de altitud. Hoy, hay que subir hasta los 5.270 para encontrar hielo.

Para los investigadores, los humanos están detrás de tantos cambios. "Nuestros resultados demuestran que los efectos sinérgicos del calentamiento global y el uso regional del suelo tienen fuertes consecuencias sobre la naturaleza, y no solo en las zonas templadas, donde se han hecho muchos estudios, sino también en el trópico, donde está la mayor parte de la biodiversidad", concluyen los investigadores.


Fuente: El País

La humanidad ya ha destruido la mitad
de todos los árboles del planeta
 





Un nuevo estudio acaba de aportar el cálculo más preciso hasta el momento y los resultados son sorprendentes, para lo bueno y para lo malo. Hasta ahora se pensaba que había 400 mil millones de árboles en todo el planeta, o 61 por persona. El recuento se basaba en imágenes de satélite y estimaciones del área forestal, pero no en observaciones sobre el terreno. Después, en 2013, estudios basados en recuentos directos confirmaron que solo en el Amazonas hay casi 400 mil millones de árboles, por lo que la pregunta de cuántos árboles hay en el planeta seguía en el aire. Y se trata de un dato crucial para entender cómo funciona el planeta a nivel global, en especial el ciclo del carbono y el cambio climático, pero también la distribución de especies animales y vegetales o los efectos de la actividad humana en todos ellos.

El nuevo recuento, que publicó la revista Nature, muestra que en realidad hay tres billones de árboles en todo el planeta, unas ocho veces más que lo calculado anteriormente. De media hay 422 árboles por cada humano.




La cuenta por países destapa una enorme desigualdad, con ricos como Bolivia, con más de 5.000 árboles por persona, y pobres de solemnidad como Israel, donde apenas tocan a dos. Gran parte del contraste se debe a factores naturales como el clima, la topografía o las características del suelo, pero también al efecto inconfundible de la civilización. Cuanto más aumenta la población humana, más disminuye la cuenta de árboles. En parte se explica porque la vegetación prospera más donde hay más humedad, los lugares que también preferimos los humanos para establecer tierras de cultivo.

El trabajo calcula que, cada año, las actividades humanas acaban con 15.000 millones de árboles. La pérdida neta, compensando con la aparición de nuevos árboles y la reforestación, es de 10.000 millones de ejemplares. Desde el comienzo de la civilización, el número de árboles del planeta se ha reducido en un 46%, casi la mitad de lo que hubo, indica el estudio.

Si este ritmo de destrucción sigue sin cambios, los árboles desaparecerán del planeta en 300 años. Son tres siglos, unas 12 generaciones. “Ese es el tiempo que queda si no hacemos nada, pero tenemos la esperanza de que podremos frenar el ritmo y aumentar la reforestación en los próximos años para aliviar el impacto humano en los ecosistemas y el clima”, explica el autor del estudio.


Fuente: El País

Nuevo récord de galaxia más lejana del universo 




Un equipo de astrónomos ha logrado detectar y determinar la distancia a una galaxia que es, “probablemente”, puntualizan con cautela, la más lejana descubierta hasta ahora. Se denomina EGS8p7 y emitió hace más de 13.200 millones de años la luz que ahora llega a los telescopios terrestres. Dado que el cosmos tiene unos 13.800 millones de años, esa galaxia, tal y como se ve ahora aquí, corresponde al universo joven, cuando habían transcurrido solo unos 600 millones de años desde el Big Bang.

El simple hecho de que se haya podido hacer el análisis clave de la luz de galaxia para determinar su distancia aporta información sobre la evolución del cosmos joven al tiempo que abre incógnitas sobre su comprensión actual, apuntan los científicos. La distancia de EGS8p7 lleva más lejos la búsqueda e investigación de galaxias remotas.

Los astrónomos miden la distancia a los objetos celestes distantes con un parámetro denominado corrimiento al rojo (z) y cuanto mayor es su valor, más lejos están. No es difícil entenderlo: de modo similar a como cambia la frecuencia de las ondas de sonido si el objeto que las emite se acerca o se acerca, la onda de la luz se estira cuando el objeto emisor se aleja en el universo en expansión. Este denominado corrimiento al rojo será mayor cuanto más lejos está el objeto celeste emisor.


Fuente: El País

Hallada en África una gran sima de huesos
con una nueva especie humana
 





Se han recientemente publicado los datos más completos de una excavación realizada en la cueva Rising Star, a unos 50 kilómetros de Johannesburgo (Sudáfrica). Los resultados destapan la existencia de una sima con más de 1.500 fósiles humanos entre los que hay al menos 15 individuos. Los autores aseguran que son una nueva especie dentro de nuestro género, que han bautizado como Homo naledi. Naledi quiere decir estrella en sesotho, una lengua local.




Los descubridores creen que aquellos homínidos fueron depositados allí por sus congéneres, lo que supondría un inesperado comportamiento funerario nunca observado en humanos tan primitvos. Todos los restos se conocen gracias al trabajo de un equipo íntegramente femenino que fue capaz de colarse en la estrecha cámara durante dos expediciones. El conjunto es el yacimiento de fósiles humanos concentrados en un solo lugar más grande de todo África y uno de los mayores del mundo, según sus descubridores.




Probablemente lo más apasionante del hallazgo son las preguntas que deja sin responder. Los descubridores dicen no haber conseguido datar los fósiles ni saben cómo llegaron hasta allí todos esos cadáveres. Para llegar hasta la cámara en la que se hallaron hay que recorrer unos 80 metros de cueva, trepar una pared y escurrirse por una grieta que los investigadores comparan con la boca de un buzón, bromeando solo a medias. Esta ruta, totalmente en tinieblas, es la única que existe hoy y, según los estudios geológicos, la única que existía cuando se depositaron los cadáveres.

Por el tamaño de los huesos, estos incluyen infantes, niños, adolescentes, adultos y ancianos. Ninguno tiene marcas de traumatismo por una posible caída a la fosa, ni tampoco signos de haber sido devorados por un animal o por su propia especie, como sí sucede en el único yacimiento comparable: la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos). Apenas hay rastros de ningún otro animal excepto unos pocos pájaros y ratones. En la cueva no hay marcas de crecidas de agua intensas que podrían haber arrastrado hasta allí los restos. Además aparecen partes de los cuerpos en perfecta articulación. Con todos estos datos en la mano, la única hipótesis que queda en pie es la de que alguien los dejó ahí en varios momentos en el tiempo, dicen los autores del estudio. Un ritual funerario que hasta ahora sólo se atribuía a humanos más modernos y con más cerebro.

Los australopitecos son el género del que la mayoría de expertos piensan que surgió el género Homo, aunque hasta hace muy poco había un vacío total de fósiles que permitiese confirmalo. Por su morfología, los naledi parecen estar justo en el límite entre ambos grupos. Medían un metro y medio y pesaban unos 45 kilos. Aún no habían comenzado a desarrollar un cerebro grande (500 centímetros cúbicos comparados con los al menos 1.200 centímetros cúbicos de un Homo sapiens), pero ya tenía un cuerpo estilizado y rasgos humanos, como la capacidad para andar erguidos o unos dientes relativamente pequeños. Sus manos tenían ya el pulgar oponible que permite fabricar herramientas de piedra y sus pies eran muy parecidos a los de los humanos modernos, solo que un poco más planos.


Fuente: El País

Una luna de Saturno alberga océano
de agua líquida bajo su corteza
 





Bajo la corteza helada de Encélado, una de las lunas de Saturno, hay un extenso océano global de agua líquida. Este es el último hallazgo que acaba de lograr la sonda Cassini de la NASA, que ha estado explorando el planeta de los anillos desde mediados de 2004.

Los investigadores de la agencia espacial comprobaron que el ligero bamboleo de la luna, al orbitar Saturno, solamente puede explicarse si la capa de hielo externa no está congelada en su interior, lo que significa que un océano global de agua líquida debe estar presente.

El hallazgo implica que la pulverización fina de vapor de agua, partículas de hielo y moléculas orgánicas simples que ha observado la sonda Cassini, procedente de las fracturas cerca del polo sur de la luna, proviene de este inmenso reservorio de agua líquida. El descubrimiento se acaba de publicar en un artículo publicado en la revista Icarus.

Los científicos de Cassini analizaron imágenes de Encélado transmitidas por la sonda a lo largo de más de siete años. Observaron cuidadosamente las posiciones de características particulares de Encélado, en su mayoría cráteres, con el fin de medir los cambios en la rotación de la luna con una precisión extrema.

Como resultado, se encontró que Encélado se mueve con un pequeño, pero medible bamboleo en su órbita alrededor de Saturno. Debido a que la luna helada no es perfectamente esférica -y va un poco más rápido y más lento durante las diferentes partes de su órbita alrededor de Saturno- el planeta empuja ligeramente a su satélite hacia atrás y adelante a medida que gira.

El equipo aplicó su medición de la oscilación en diferentes modelos para estudiar cómo podría ser el interior de Encélado, con el objetivo de explorar la posibilidad de que la luna estuviera congelada desde la superficie hasta el núcleo.

Si la superficie y el núcleo se conectasen rígidamente, el núcleo proporcionaría tanto peso muerto que el bamboleo sería mucho menor. Esto demuestra que debe haber una capa global de líquido que separa la superficie del núcleo.


Fuente: El Mundo

Las lenguas que América del Sur quiere salvar 




En América del Sur hay 420 lenguas amenazadas de desaparecer, según los datos recopilados en el Atlas de la Unesco de las Lenguas del Mundo en Peligro. La organización calcula que hay entre 8,5 y 11 millones de personas que hablan estos idiomas.

Cuando una lengua muere, o lo que los lingüistas prefieren llamar “duerme”, no solo se apagan las voces, también muere una cultura, una forma de vida, una manera de ver el mundo. “Si le preguntas a un miembro de la comunidad de habla, te puede responder que pierde su esencia, su identidad como persona y la de un grupo”, asegura un lingüísta; “se pierde un sistema único de expresión, pero los idiomas además son vehículos de sistemas de creencias, de conocimientos de la flora y fauna, y todo eso también muere”.

No hay una receta a seguir para salvar una lengua y se trata de un proceso que puede durar décadas. Para ello, se necesita de la intervención de expertos para la enseñanza del lenguaje, así como material pedagógico. Se requiere de un grupo de personas con una variedad de aptitudes y dispuestas a entregarse a la tarea. Una legislación que proteja el uso de una lengua y lo promueva es importantísimo. El apoyo gubernamental es uno de varios elementos que pueden impulsar un proceso de revitalización. Sin educación y alfabetización una lengua no puede sobrevivir en competencia con lenguas que sí la tienen.

Otro camino para mantener vivo un idioma es su uso por las generaciones más jóvenes en los círculos sociales y a través de las nuevas tecnologías. “Hay signos alentadores de que los jóvenes en pequeñas comunidades están utilizando sus propios idiomas, por ejemplo, en mensajes de texto”, señala el editor del Atlas. Detalles como el hecho de que fuentes de información como Wikipedia ya estén disponibles en forma escrita en una gama cada vez mayor de idiomas, incluso los muy pequeños, ayudan a estas lenguas que agonizan. Parte del proceso de desplazamiento lingüístico es la reducción o pérdida de ámbitos en los que se puede hablar un idioma y la tecnología permite abrir espacios en los que se pueda usar una lengua.

El paraujano en Venezuela, el iquito en Perú, el aruá en Brasil, el leco en Bolivia... son lenguas que no superan los 40 hablantes. En el mundo, según la Unesco, hay unas 6.000 lenguas, de las que calcula que la mitad desaparecerán para finales de este siglo. El editor del Atlas afirma que la tasa de extinción se ha desacelerado en los últimos años, pero su avance sigue siendo rápido.


Fuente: El País

Crean la primera prótesis que permite
al usuario sentir lo que toca esa mano artificial
 





La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de los EE.UU. (Darpa, según sus siglas en inglés) anunció un logro clave: un nuevo tipo de prótesis le permitió, a un hombre de 28 años, recuperar parcialmente el sentido del tacto usando una mano artificial.

Las prótesis de manos han avanzado mucho en su desarrollo, tanto en su sofisticación (que permite la precisión necesaria para tomar un huevo sin romperlo, o para escalar) como en su simplificación (en todo el mundo, incluyendo en la Argentina, se están creando prótesis baratas con impresoras 3D). Pero esta es la primera vez que ofrecen, a quien la está usando, una señal de que la mano está, efectivamente, tocando algo.




Aunque importante, el logro está lejos de ser algo que vaya a estar disponible en forma masiva en el corto plazo: para poder tener una sensación similar al tacto -aunque no idéntica- el voluntario, que está paralizado, se sometió a una operación que involucró ubicar electrodos en la corteza cerebral para estimular las regiones del cerebro relacionadas con el tacto y con el sistema motor.

Estos electrodos están conectados con la mano diseñada en la universidad John Hopkins, y son los que le permitieron controlar los movimientos de la mano con su pensamiento, algo que ya se había implementado en otros modelos. La diferencia aquí está en que esta mano tiene sensores capaces de detectar presión (en las yemas de los dedos de la prótesis, por ejemplo) y convertir esa presión en una señal eléctrica que fue directo al cerebro.

El voluntario fue capaz de sentir cuando tocaban los dedos de la prótesis sin mirar su mano, e incluso notar cuándo dos dedos estaban tocando algo al mismo tiempo.


Fuente: La Nación

La impresión 3D llega al vidrio 




La impresión 3D -o “fabricación aditiva” como se conoce formalmente- es cada vez más ubicua y tiene aplicaciones en numerosos campos. Una de las limitaciones era la posibilidad de imprimir objetos de vidrio transparente, pero esta barrera ha sido ya derribada por un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que acaba de presentar el primer dispositivo capaz de crear objetos de vidrio trasparente a partir de diseños digitales.

Para ello, han aplicado los principios básicos de una de las formas más populares de impresión 3D denominada modelado por deposición fundida. En esta técnica, un filamento de material semifundido, habitualmente plástico, es expulsado por una boquilla móvil que sigue un patrón controlado por un ordenador. De esta manera es posible construir cualquier objeto que se haya programado previamente. Utilizar vidrio en lugar de plástico requiere unas temperaturas mucho más elevadas - lo cual acarrea toda una serie de complicaciones adicionales- aunque el concepto es el mismo.

La impresora cuenta con dos cámaras independientes situadas una encima de la otra. Por la superior se introduce el vidrio ya fundido que se calienta hasta alcanzar los mil grados centígrados en el momento en que sale por la boquilla, que está hecha de una aleación de aluminio, zirconio y silicio y es capaz de soportar dichas temperaturas y evitar que el vidrio fundido se adhiera a ella. En la cámara inferior tiene lugar la impresión del objeto. Esta cámara se mantiene a unos quinientos grados centígrados para permitir que el enfriado de las piezas fabricadas sea gradual y homogéneo, evitando así que se fracturen.

Este proceso de fabricación permite producir una multitud de formas además de jugar con las propiedades ópticas del vidrio. De esta manera se pueden crear estructuras que no eran posibles con los métodos tradicionales y que ofrecen un gran potencial para diversos usos.


Fuente: El País

Programa 209

"El voto femenino ha sido una
gran ruptura del esquema patriarcal"



En esta emisión, contamos con la participación de Dora Barrancos, Profesora Consulta de la UBA, Investigadora Principal y Directora del Área de Ciencias Sociales y Humanidades del CONICET, para reflexionar sobre género en el marco del sexagésimo octogésimo aniversario de la Ley 13.010 de Voto Femenino.

En relación a las recientes transformaciones en materia de género en la Argentina, Dora planteó que "la sociedad argentina ha dado pasos casi insospechados. Hoy día tenemos en materia legal muchas prerrogativas en materia de equidad que hacen que la Argentina sea el país latinoamericano con mayor cantidad de ellas. El voto femenino ha

Resumen científico - 88

A continuación, compartimos con todos Uds. un resumen de las novedades más destacadas del mundo de la ciencia y la tecnología.

Malos hábitos: comemos mal, nos enfermamos más 




Un típico combo -hamburguesa, gaseosa y papas- equivale a un churrasco de 250 gramos, dos ensaladas medianas (de tomate y zanahoria una; de lechuga, repollo y remolacha la otra, ambas sazonadas con dos cucharaditas de aceite), dos fetas de queso, un pan, un vaso de leche descremada y dos frutas. ¿Atraería este menú a los comensales si tuviesen conciencia plena de lo que están comiendo? Probablemente, no.




La incitación al consumo y la información nutricional confusa explican en parte por qué la mesa de los argentinos aún está lejos de alcanzar un equilibrio saludable. Los expertos señalan que estos hábitos provocan el desarrollo de enfermedades no transmisibles, como la diabetes, la obesidad, la hipertensión y aun el hígado graso no alcohólico a edades cada vez más tempranas.

Según un trabajo, al mes pasado, del Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación (Cepea) presentado en la cumbre, los argentinos comemos más del doble de carnes, harinas y dulces que lo recomendado; menos de un tercio de las frutas y las legumbres que necesita el organismo, y menos de la mitad de las verduras y los lácteos que aconsejan la Organización Mundial de la Salud y las Guías Alimentarias Argentinas).

Esta brecha es más pronunciada en los sectores bajos. "Allí, la obesidad pasa por el consumo de harinas y derivados (pan y fideos) que, junto con la papa, aportan calorías saciantes y económicas. Además se consume gran cantidad de grasas saturadas en panificados con grasa y cortes grasos de carne que son más económicos. En los sectores de mayor nivel socioeconómico se consumen cortes magros, lácteos descremados y más frutas y verduras, pero también más fiambres, snacks y comida rápida. Y la clase media vive en tensión permanente entre cuidarse y gratificarse.

El país ostenta el consumo de pan, gaseosas y sodio más alto del mundo. Hay una crisis de la comida casera: sólo en la ciudad de Buenos Aires hay 600 pizzerías, 120 locales de cadenas de comida rápida y 700 agencias de mensajería para delivery. Factores como la pérdida de la mesa familiar, la costumbre de los chicos de comer mientras juegan con la consola o la computadora, la invitación constante al consumo, el uso de los locales de comida rápida como lugar de reunión de adolescentes, las dietas que se ponen de moda y la información alimentaria confusa combinada con etiquetas nutricionales difíciles de leer hasta con anteojos de aumento conspiran con la adquisición de mejores hábitos.

Se detecto, por ejemplo, que el 66,5% de los adultos no puede ver el rotulado de los alimentos. Tampoco existe la costumbre de hacerlo y nadie educa a los pacientes en cómo leer una etiqueta.

Uno de cada 10 chicos argentinos tiene hígado graso no alcohólico, una enfermedad metabólica que aparece por la acumulación de grasa en las células del tejido hepático. Se advierte sobre el crecimiento de esta afección en esta década debido a los "hábitos de vida poco saludables", que combinan el sedentarismo durante horas por el uso excesivo de las pantallas y el consumo de comida "chatarra".


Fuente: La Nación

Los medios de la ciencia 




* Por Pablo Esteban

“La divulgación es la continuación de la ciencia por otros medios”, rezaba la frase que popularizó Leonardo Moledo, el más célebre y agudo periodista que ensanchó las espaldas del campo divulgativo en Argentina durante las últimas décadas. Sin embargo, más allá de su llanura y claridad, esta afirmación sugiere un engranaje subyacente mucho más complejo del aparente y abre las puertas hacia un universo que puede resumirse del siguiente modo: la ciencia no es patrimonio de quien “descubre” o quien “inventa” sino que pertenece a todos aquellos que demuestran curiosidad por aprender sobre un nuevo modo de pensar la vida.

No tiene sentido el hermetismo, pues el acto hermenéutico implica un proceso de resignificación y construcción simbólica del que nadie está exento. La circulación de saberes necesita de científicos, pero también de divulgadores: actores encargados de cerrar el círculo que define el proceso de codificación y decodificación del conocimiento en la sociedad.

A partir de las primeras décadas del siglo XX, un ejército de sociólogos estudió los fenómenos de comunicación de masas y, desde diversos enfoques, opinó sobre la relevancia de los medios en la configuración de las mentes humanas. Ahora bien, ¿de qué manera transmiten los mensajes? En concreto, ¿qué ocurre respecto de los contenidos científicos?

Claudio Sánchez es ingeniero industrial recibido en la Universidad de Buenos Aires y profesor de Física en la Universidad de Flores. Escribió numerosos libros entre los que se destacan Físicamente; Todo lo que sé de ciencia lo aprendí mirando Los Simpson; y La ciencia en el país de las maravillas. Dedicado a la enseñanza y a la divulgación de las ciencias desde hace más de treinta años, aquí explica su nuevo libro y opina sobre el desempeño de los medios en la comunicación de las novedades que se producen en el área.

–Una de sus producciones más conocidas se titula Todo lo que sé de ciencia lo aprendí mirando Los Simpson. ¿No le parece un tanto exagerado?

–Sí, por supuesto, supongo que es un título marketinero. En verdad, lo que sé de ciencia lo aprendí mientras estudiaba y leía libros de física, química y matemáticas. Sin embargo, Los Simpsons despertaron mi curiosidad en innumerables oportunidades. Se trata de un programa que funciona como un motor de ideas. En una multiplicidad de episodios, se narran fenómenos científicos que me impulsaron a investigar y a querer leer más y más al respecto. En general, me traslado a la fuente para analizar la información y chequear que lo que se proyectó en la pantalla chica se desarrollaba bajo ciertos parámetros científicos.

–¿Por qué le interesa analizar cómo los medios comunican la ciencia y no enfatiza en otros modos de divulgación?

–Siempre me interesó cómo la ciencia aparecía retratada en los medios de comunicación: analizaba publicidades, películas, historietas, etc. Así es como surgieron mis primeros libros sobre divulgación. Además, es un ejercicio que me divierte y entretiene. Pienso que es algo así como una perla que se encuentra, como un tesoro o bien una aventura. Por ejemplo, yo no veía Los Simpsons hasta que un amigo me comentó que en un episodio habían mencionado y descrito de una manera errada al “efecto Coriolis” (que puede ser definido como el efecto que se observa en un sistema de referencia en rotación cuando un cuerpo se encuentra en movimiento respecto de dicho sistema de referencia). De este modo, a continuación me hice una pregunta muy simple: ¿por qué un dibujo animado incluía un fenómeno científico?

–Recién usted señalaba que el efecto Coriolis no está bien explicado en el capítulo de Los Simpson. En general, ¿se encuentra con muchos equívocos mientras realiza su trabajo?

–Creo que hay de todo. Curiosamente, los guionistas de Los Simpsons son muy finos y aciertan bastante. Lo que más me sorprendió es que Lisa es quien reivindica este mito cuando afirma que el agua, en los inodoros y desagües ubicados en los hemisferios norte y sur, gira en sentido contrario. Ella siempre explica a la familia ese tipo de asuntos intelectuales y científicos.

–Numerosas críticas se realizaron desde la sociología de los medios que denuncian que la pantalla chica “anula la creatividad”. Sin embargo, usted mencionó que “se enchufa” con la TV. Logra concentrarse y razonar aún más. ¿Cómo lo logra?

–Tal vez me concentro para detectar algún guiño científico que sea susceptible de ser contado. Y siempre, por supuesto, tengo un anotador para no olvidarme de lo observado. Luego, como ya comenté, amplío los datos con fuentes de confianza. Sin embargo, más allá del esfuerzo interpretativo, es algo que disfruto y me gusta mucho.

–¿Usted observa programas de ciencia o sólo ficciones en que se disparan algunos asuntos científicos?

–Sólo miro ficciones porque los programas científicos, salvo raras excepciones, no son entretenidos y para mí eso es fundamental. Más aún teniendo en cuenta las restricciones que impone un medio como la televisión. Hay que desprenderse de esa asociación que nos invita a asemejar la ciencia a lo aburrido. Los contenidos que se observan en ficciones o en dibujos animados nos brindan pequeñas dosis de divulgación.

–En este sentido, ¿cómo definiría el concepto de divulgación?

–Desde mi punto de vista divulgar es acercar la ciencia al público. Yo espero que si comento o escribo algo respecto a algún asunto científico nadie me pregunte para qué sirve, sino más bien que me cuente si se mantuvo entretenido o si se aburrió con mis narraciones. Que le resulte valioso en sí mismo sin una justificación utilitaria de por medio.

–¿Piensa que en el acto de divulgación se resignifica la comprensión del fenómeno científico que pretende explicar?

–No, creo que hay que saber diferenciar. El que produce ciencia está sujeto a innumerables fracasos, un trabajo de prueba y error con muchísimos obstáculos. En cambio, quien divulga tiene una tarea mucho más fácil pero no por eso menos importante: se trata de tomar el producto terminado y embellecerlo. En mi caso particular, selecciono algunos sucesos que sé que resultan atractivos para contar y los comparto. En general, escribir sobre la historia de la ciencia, las estrategias que se pusieron en práctica para desarrollar tal o cual invento, y las intimidades de los protagonistas y sus chismes, funcionan bien.

–¿Qué opina acerca de la divulgación en Argentina?

–Pienso que se progresó mucho en los últimos quince años. En 1999 escribí un libro sobre divulgación que se relacionaba con acertijos. Recuerdo bien que cuando quería presentarlo a las editoriales era uno de los pocos libros de ciencia que estaba escrito por un autor argentino y redactado en castellano. En aquella época, era raro que se reunieran estas dos características en un mismo producto. En la actualidad, se publican centenas de esta clase de libros.

–Cuénteme acerca de su nuevo libro Ciencia en horario central. La ciencia de The Big Bang Theory...

–Los principales protagonistas en The Big Bang Theory son científicos. Sheldon Cooper (Jim Parsons) es un ex niño prodigio y físico teórico graduado en el Instituto Tecnológico de California (Caltech); Leonard Hofstadter (Johnny Galecki) es físico experimental y también investiga en el Instituto; luego hay un astrofísico hindú llamado Rajesh Kootrappaly (Kunnal Nayyar); y por último, Howard Wolowitz (Simon Helberg), quien es ingeniero recibido en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Además de la profesión, los cuatro comparten su gusto por la ciencia-ficción, las historietas de superhéroes y cierta dificultad que les impide relacionarse con mujeres.

–¿Por qué escogió esta serie?

–Creo que porque se trata de un buen cóctel que combina comedia y ciencia. En cada capítulo de The Big Bang Theory se pone en evidencia un acontecimiento científico. “Guiños” que no modifican la trama pero que a me interesan abordar. Es como armar un rompecabezas que, una vez concluido, torna más compleja e integral a una serie que de por sí es muy buena. Ocurre algo similar a lo que sucedía con Los Simpson: el televidente realiza nuevas interpretaciones a medida que observa decenas de veces el mismo capítulo repetido. En síntesis, escojo hechos del programa relacionados a la física cuántica, a la gravedad, a la teoría de la relatividad, etc. y trato de explicarlos.

–Observé que en su libro incluye algunos ejemplos, ¿quiere contar alguno?

–Sí, por supuesto. En un episodio (titulado “The barbarian sublimation”), Penny (Kaley Cuoco) –una mesera y aspirante a actriz– entra en el departamento de Sheldon, mientras él y sus amigos preparan un experimento. Han puesto un parlante apoyado horizontalmente en la mesa y conectado a un equipo de música. El parlante está forrado en papel film para hacerlo impermeable y vierten sobre él una mezcla de almidón de maíz (maicena) y agua. Aunque la mezcla se ve perfectamente líquida, cuando la música empieza a sonar, el líquido baila, adoptando formas como si, por alguna razón, la vibración del parlante le diera consistencia. Lo que visualmente apreciamos como la consistencia de un líquido, cuán espeso es, técnicamente se llama viscosidad. Así, el aceite es más viscoso que el agua, y la mermelada, más viscosa que el aceite. Cuando Newton estudió este fenómeno en el siglo XVII encontró que la viscosidad es una propiedad de cada líquido y que varía con la temperatura. Por eso el aceite caliente fluye más fácilmente que el aceite frío. Sin embargo, hay ciertos fluidos cuya viscosidad varía además según la tensión a la que están sometidos. Por no seguir el comportamiento descripto por Newton, a estas sustancias se las llama “fluidos no newtonianos”. Uno de los ejemplos más comunes de este tipo de fluidos es, justamente, la mezcla de almidón de maíz y agua, en partes iguales.

–Comprendo, mediante su trabajo extrae las huellas científicas que se evidencian en la comedia y amplifica su análisis para democratizar el acceso. En la actualidad, ¿tiene otro proyecto en camino?

–Por el momento opté por esta modalidad de libros cortos que, en general, van asociados a mi conferencia anual. Cada año preparo exposiciones que se suelen brindar en el café científico de Santa Fe o en el de Córdoba. La idea es que las personas adquieran una base de conocimiento científico. En definitiva, que del mismo modo que alguien puede decir: “Qué problema, mi compañero no conoce a Mozart o a Bethoven”, se comente “qué problema, mi compañero no conoce al (físico) Richard Feynman”.

–¿Y por qué piensa que ocurre eso?

–Considero que la ciencia no forma parte de la cultura. Debería, pero creo que hace falta trabajar mucho para que ello ocurra. Por ejemplo, en cualquier programa de radio o televisión están los columnistas de deportes, de política, y de gastronomía, pero no hay uno de ciencia.


Fuente: Página 12

Hallan en Inglaterra un Stonehenge
cinco veces más grande que el original
 





Stonehenge, el monumento prehistórico ubicado en el sur de Inglaterra, es uno de los sitios arqueológicos más visitados del mundo. Ahora, un equipo de investigadores descubrió que, a menos de 3 Km de allí, hay enterrados cerca de 100 monolitos que podrían constituir el monumento neolítico más grande construido en Gran Bretaña. Las piedras, de 4.500 años de antigüedad y algunas de 4,5 metros de altura, fueron halladas a cerca de un metro bajo tierra gracias a un sofisticado radar que puede penetrar el suelo.








Fuente: BBC Mundo
Fuente: Clarín

Científicos argentinos logran detener
el crecimiento del tumor de cáncer de páncreas
 





Mediante el uso de un virus del resfrío (adenovirus) modificado genéticamente, investigadores pudieron inhibir fuertemente el crecimiento de este tumor tan agresivo. El estudio es experimental, por lo que todavía no se aplica en pacientes.

El cáncer de páncreas es de los tres más agresivos junto con el melanoma avanzado y el glioma (tumor maligno del cerebro). Hasta el momento no existe ningún tratamiento eficaz para este tipo de cáncer: cuando se disemina, las terapias actuales, basadas en quimioterapia, logran una sobrevida que no supera el año.

Ahora, en un modelo experimental, investigadores de nuestro Instituto (FIL) abordaron un enfoque diferente: modificaron por ingeniería genética un adenovirus (causante habitual del resfrío común) para lanzar un ataque selectivo contra el tumor. Los resultados son alentadores: lograron inhibir en un 80 por ciento el crecimiento de cáncer de páncreas diseminado.

“No sólo conseguimos inhibir el crecimiento y diseminación del tumor, sino que en algunos casos también se logró su desaparición completa”, afirmó uno de los investigadores. Además, “en seres humanos estos virus se comportan como vacunas terapéuticas ya que llevan en su interior genes que estimulan al sistema inmunológico para que actúe como respuesta adicional al ataque viral”, destacó.

El virus oncolítico utilizado tiene un tamaño 100 veces menor al de la célula y fue diseñado para funcionar como un caballo de Troya. En su superficie se introdujeron proteínas específicas que funcionan como si fueran llaves que reconocen receptores, especie de cerraduras presentes en la superficie de las células malignas de páncreas. Una vez que ingresan, los virus comienzan a multiplicarse y a eliminar a las células malignas, evitando atacar a las normales.

Para inhibir el crecimiento tumoral, los científicos combinaron los virus oncolíticos con quimioterapia. La aplicación de virus terapéuticos permitió reducir significativamente la dosis del fármaco que se usa habitualmente en pacientes con cáncer de páncreas (gemcitabina) y que suele tener efectos tóxicos adversos en tejidos sanos. La estrategia terapéutica resultó ser eficaz y segura, sin toxicidad asociada a órganos normales como pulmón, hígado y riñón.

La investigación consiste en un aporte sustancial en la búsqueda de nuevas alternativas de tratamiento efectivo para pacientes con cáncer de páncreas, que, en el 85 por ciento de los casos, son diagnosticados en estadios avanzados. El siguiente paso será pasar a la fase de ensayos clínicos para probar si esta novedosa estrategia terapéutica puede mejorar la salud de miles de pacientes que sufren cáncer de páncreas.


Fuente: Tomá mate y avivate

Crean videojuegos para rehabilitación motriz 




Investigadores sanjuaninos desarrollan software de realidad virtual para incentivar la rehabilitación en personas con discapacidad motriz.

Los videojuegos suelen tener un poco de mala prensa entre padres y madres. Muchos los asocian con factores negativos como pérdida de tiempo, aislamiento y sedentarismo. Pero los videojuegos también pueden presentar aspectos positivos. Uno de ellos es favorecer la rehabilitación de personas con discapacidades motrices.

A este beneficio apunta el programa Red Latinoamericana de Desarrollo de Videojuegos para la Salud, que comenzó a implementar el Instituto de Informática de la Universidad Nacional de San Juan (IDEI – UNSJ). A partir de esta iniciativa, investigadores del IDEI, junto a colegas de otras universidades argentinas y una colombiana, están desarrollando videojuegos en tres dimensiones (3D) que tienen el objetivo de complementar las terapias de rehabilitación de personas con dificultades motrices. De esta manera, pacientes con parálisis cerebral, por ejemplo, son interpelados por el juego para realizar ciertos movimientos con la cabeza y así poder avanzar dentro de un universo virtual que propone atravesar diversos niveles de dificultad.

“Una terapia muy difundida para estos casos es la equinoterapia, pero debido a la logística necesaria para llevar a los pacientes y a los altos costos que implica, las sesiones se hacen una vez por semana o menos. Entonces, lo que queremos ver con estos videojuegos es si pueden aportar a la mejora de la condición física. Si, por ejemplo, entre una y otra sesión de terapia, pueden jugar a que están en un entorno tridimensional desde su propio hogar. No pretende suplantar a la kinesiología, sino apoyarla”, explicó uno de los responsables del proyecto.

Una ventaja del desarrollo es que está pensado para utilizarse en cualquier celular inteligente o tablet, con solo descargar unos lentes de realidad virtual de la plataforma Google Cardboard e imprimirlos en cartón o plástico corrugado. “Tenemos dos videojuegos. Uno es el que se maneja con los movimientos de la cabeza y consiste en una nave espacial que va disparando a partir de los comandos enviados por la persona. Y el otro es sobre la búsqueda de un tesoro dentro de un laberinto. En ambos casos, el terapeuta puede modificar el grado de sensibilidad para adaptarlo a los distintos tipos de discapacidad”, señaló el responsable.

Según el especialista, el desarrollo de videojuegos para la salud es un área relativamente reciente, por lo que presenta un campo muy interesante en el cual investigar y, también, una buena oportunidad para la inserción comercial de este tipo de productos.


Fuente: El otro mate

Se rindió la prueba PISA en el país
con un desafío: mejorar
 





Falta poco más de un año para que la educación vuelva a ser, por un día, tapa unánime de los principales diarios del mundo. La coincidencia se reitera cada tres años, cuando se dan a conocer los resultados de la prueba internacional PISA, que evalúa a los alumnos de 15 años de 73 países en lectura, matemática y ciencias. El primer paso de ese largo proceso se acaba de concretar en las escuelas de toda la Argentina.

En el país, 7.500 alumnos rindieron la prueba entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, en 238 escuelas, públicas y privadas. El examen, que este año pone el énfasis en ciencias, duró dos horas. En 2012, la Argentina quedó en el puesto 59 entre los 65 países que fueron evaluados entonces. Por eso el desafío ahora es mejorar.

Tras el examen, algunos alumnos que hicieron la prueba en la Ciudad compartieron sus impresiones con Clarín: “La parte de Matemática fue la más difícil porque las consignas planteaban problemas, y no estamos acostumbrados a estudiar así”, dijo uno de los alumnos. “Al ser una prueba sin nota, estás más relajado”, aseguró otro. “Cuando una pregunta era difícil, directamente no la respondía y pasaba a la siguiente”, contó un tercero. Ahora habrá que esperar hasta diciembre de 2016 para conocer los resultados.

La ciudad de Buenos Aires participó con una muestra mayor que el resto de las provincias, para obtener un informe propio sobre el desempeño de los alumnos porteños: convocó a 59 escuelas y 2.000 estudiantes.

En rigor, el recorrido de las escuelas por PISA 2015 comenzó en marzo, cuando se empezó a preparar la participación argentina en la prueba. “Este año hicimos un gran esfuerzo de sensibilización previa, para que la comunidad educativa se sienta parte de la evaluación y no la perciba como algo externo, sino como una instancia pedagógica más”, explicó Sergio Siciliano, director de la Unidad de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa de la Ciudad.

Durante esta etapa de trabajo previo, hubo dos meses de preparación y tutorías con los alumnos seleccionados para rendir. “Ejercitaron con consignas similares a las que plantea la evaluación. Se les explicó en qué consiste la prueba, y que ellos al responderla están representando al país”, señaló Siciliano.


Fuente: Clarín

Programa 208

"La industria argentina debe generar mayor valor agregado a nuestras materias primas"



En esta emisión, contamos con la participación del Prof. Ing. Horacio Salgado, Decano de la Facultad de Ingeniería (UBA), para reflexionar sobre el vínculo entre la Academia y el sector productivo, en el marco del Día de la Industria.

En primer lugar, se indagaron los motivos por el cual hay una escasez relativa de ingenieros en Argentina. “Uno de los semilleros de los estudiantes de ingeniería eran los colegios industriales. Las escuelas técnicas -lamentablemente- durante los años 90', momento en el que se desindustrializó el país, decayeron muchísimo. Luego de aquel período, ha comenzado una reconstrucción de esas escuelas, hay un resurgir de la enseñanza técnica. Es muy difícil que vos puedas captar a un alumno de un bachiller o un colegio comercial con una vocación de ingeniero”, planteó Horacio.

En ese sentido, el Ing. Salgado agregó que a través del cambio de gestión que hubo en la UBA, “el Prof. Barbieri le está dando muchísima importancia a la Ingeniería; la está poniendo en un primer plano. Estamos trabajando activamente con la difusión de las

Resumen científico - 87

A continuación, compartimos con todos Uds. un resumen de las novedades más destacadas del mundo de la ciencia y la tecnología.

La inteligencia artificial mejora
el diagnóstico de enfermedades mentales
 





Una de las pruebas más comunes para detectar trastornos cognitivos con diverso origen, como por el Párkinson o el Alzhéimer, es un simple test conocido como el “test del reloj”, en el que el paciente debe dibujar un reloj que debe marcar una determinada hora y, además, debe copiar otro ya dibujado. La observación de alteraciones en la manera de realizar estos dibujos permite a los médicos identificar síntomas de deterioro en el cerebro del paciente.

Muchos desórdenes neurológicos pueden estar presentes mucho antes de comenzar a tener un efecto apreciable en nuestras vidas. Por ejemplo, en el alzhéimer, los cambios en el cerebro pueden empezar a producirse diez o más años antes de que las alteraciones cognitivas sean apreciables. Sin embargo, la evaluación de estas pruebas es subjetiva, puesto que no es fácil llegar a conclusiones definitivas cuando los síntomas son muy leves. Contar con un método de diagnóstico más preciso y fiable podría permitir tratar a los enfermos mucho antes, retrasando el desarrollo de la enfermedad.

Con este objetivo, un grupo de científicos, liderados por investigadores del Laboratorio para la Inteligencia Artificial y Ciencias Computacionales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha creado un programa informático capaz de detectar de manera mucho más precisa y automatizada estas alteraciones, ofreciendo un diagnóstico más fiable y precoz a partir de la misma prueba.

Para ello se han valido de los datos recogidos en el Lahey Hospital, un centro médico a las afueras de Boston (EE.UU.), que desde hace nueve años realiza el test del reloj utilizando un bolígrafo digital que captura en el ordenador los dibujos realizados por los pacientes, además de registrar el proceso de creación de los mismos con gran precisión. Este bolígrafo no fue creado expresamente para este fin, sino que se trata de un dispositivo comercial que incluso se puede comprar por internet. Sin embargo, ha venido como anillo al dedo para recoger la información necesaria de manera precisa y con un registro temporal, es decir, sabiendo en todo momento dónde está la punta del bolígrafo y, por tanto, si el paciente hace una pausa o duda a la hora de escribir.

Basándose en estos datos, el equipo del MIT ha creado un programa informático capaz de interpretar y evaluar automáticamente el test del reloj, aumentando la precisión y eliminando la subjetividad de una evaluación realizada por humanos.

Los distintos desórdenes se revelan de diferente manera en el test del reloj. Por ejemplo, mientras que es normal que los adultos sanos pasen más tiempo pensando que dibujando, cuando la memoria está afectada, el periodo de reflexión se alarga. Por otra parte, en el caso del párkinson, los enfermos tienden a necesitar más tiempo para dibujar los relojes que, a su vez, tienden a ser más pequeños, sugiriendo que les está costando un mayor esfuerzo realizar la tarea. Estas consideraciones se podían pasar por alto en la prueba tradicional, ya que, en muchas ocasiones, el médico no ve en detalle cómo el paciente realiza el dibujo, sino tan solo el resultado final.

Este trabajo no sólo permite diagnosticar mejor una serie de patologías muy graves para quienes las sufren, sino que además ofrece un gran avance a la hora de automatizar procesos que pueden resultar tediosos y poco eficientes cuando se realizan por humanos. Una vez conseguido el propósito inicial de demostrar la eficacia de su método, el equipo científico ya se dispone a desarrollar un sistema sencillo que permita tanto a los neurólogos como a los no especialistas utilizar esta tecnología en los hospitales y centros de salud.


Fuente: El País

El cambio climático redistribuirá
los recursos pesqueros en el mundo
 





Adaptarse o morir. El aumento de las temperaturas está obligando ya a numerosas especies a cambiar sus hábitos y a desarrollar nuevas estrategias para buscar alimentos. Por ejemplo, a medida que se reduce la extensión de la capa de hielo en el Ártico, los osos polares se ven obligados a recorrer distancias más largas para encontrar comida y refugio. Tener que nadar largas distancias no sólo pone en peligro sus vidas, pues la fatiga y la escasa cantidad de grasa almacenada en sus cuerpos les hace más vulnerables. También sus crías corren mayor riesgo de morir ahogadas. En los últimos años se ha documentado cómo algunos ejemplares comían especies que hasta ahora no estaban en su dieta, como delfines.

Todos los seres vivos tendrán que adaptarse para evitar su extinción. Y una investigación publicada esta semana en la revista Nature Climate Change se ha centrado en estudiar el impacto que el cambio climático tendrá en el futuro en las especies que habitan en el mar.

En concreto, han realizado proyecciones hasta el año 2100 para casi 13.000 especies (12.796 exactamente), doce veces más que los estudios que se habían llevado a cabo hasta ahora. Los autores sostienen que el calentamiento de los océanos causará cambios profundos en la distribución global de la biodiversidad marina y afectará a los recursos pesqueros, aunque predicen que muchas de las especies serán capaces de adaptarse y sobrevivir. Las que viven en zonas tropicales o cerca de ellas tienen mayores posibilidades de extinguirse.

El principal mensaje del artículo es que, indiferentemente del camino seguido en cuanto a las emisiones, el calentamiento de nuestros océanos promoverá la relocalización de muchas especies. Algunas regiones experimentarán pérdidas netas de biodiversidad, particularmente en los trópicos, pero otras muchas ganarán más especies de las que perderán. Este fenómeno provocará una homogeneización de las comunidades marinas entre distintas regiones y pondrá en contacto especies que hasta ahora ocupaban nichos ecológicos distintos.

Uno de los efectos de estos cambios será la redistribución de los recursos pesqueros. Conforme las especies se desplacen en respuesta al calentamiento del mar, éstas pasaran de unas aguas territoriales a otras, generando cambios no sólo en aguas de cada país, sino también en el reparto entre países de las pesquerías, lo cual exigirá nuevos acuerdos comunitarios e internacionales en materia de explotación conjunta y acceso a recursos pesqueros. Por ejemplo, la fuerte expansión prevista del bacalao atlántico hacia aguas más frías y profundas del norte de Europa (tales como Islandia o Noruega), continuando una tendencia ya constatada, hará que los acuerdos de acceso pesquero e importaciones con estos países sean cada vez más importantes para Europa.

Para hacer sus proyecciones, los investigadores consideraron dos escenarios climáticos diferentes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) hasta 2100 (RCP4.5 y RCP8.5), así como datos sobre la tolerancia térmica de los organismos, sus hábitats preferentes y las distribuciones actuales de las distintas especies disponibles en el repositorio de AquaMaps.

El RCP4.5 es un escenario moderado de estabilización que asume un máximo en las emisiones de gases hacia el año 2040 y un declive de las mismas desde entonces hasta final de siglo. El RCP8.5 es un escenario más extremo que asume un crecimiento ininterrumpido de las emisiones durante todo el siglo.

Está claro es que, aunque los efectos globales del cambio climático sobre la biodiversidad marina son claros para ambos escenarios, éstos son de mucha menor intensidad para el escenario más moderado (RCP4.5). Esto corrobora la importancia y la urgencia de limitar las emisiones actuales de gases invernadero.


Fuente: El Mundo

Científico de la UBA logró un avance
 prometedor contra el cáncer‏
 





El Atlas Genómico del Cáncer no sólo representa un estatus fascinante para la ciencia contemporánea -casi de ciencia ficción- sino que se perfila hoy como el avance más prometedor hacia la cura contra el cáncer. El cambio de paradigma más dramático que irrumpe con el Atlas Genómico del Cáncer es la forma de clasificar y tratar los tumores.

Para los argentinos el proyecto conlleva un valor agregado: quien lo lidera es el doctor Jean Claude Zenklusen, doctorado en Genética del Cáncer, de nacionalidad Suiza y graduado en Ciencias Quimicas y Biológicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Zenclusen nació en Suiza, pero se educó en la Argentina donde vivió 24 años. Hizo el secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires y se graduó en la Universidad de Buenos Aires (UBA), más precisamente en la Facultad de Ciencias Exactas. Es un claro ejemplo y producto de la educación pública nacional. Luego se nacionalizó estadounidense.

El proyecto Atlas del genoma del Cáncer, que es parte del National Institutes of Health y del National Human Genome Research Institute (NHGRI), comenzó en el año 2006 y es el primer esfuerzo integral para crear un catálogo detallado de los cambios genómicos asociados con treinta y tres tipos de tumores, incluyendo el de mama, estómago, pulmón, vejiga, piel, colon, hígado, riñón, cuello uterino y cáncer de próstata.

Los descubrimientos que provoca el Atlas se deben en gran parte, a un proyecto conjunto innovador del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI), que involucra un equipo interdisciplinario de empleados federales, y más de 150 investigadores que trabajan juntos en decenas de instituciones a nivel nacional e internacional.

-Doctor Zenclusen, usted dirige el proyecto científico The Cancer Genome Atlas regado de hallazgos y que actualmente representa el futuro de la ciencia y la medicina y también impacta directamente en el futuro de la industria farmacéutica. Puede detallarnos de qué se trata.

-Jean Claude Zenclusen: El Atlas empezó en el año 2006 en aquel momento empezamos con tres tipos de tumores y hoy se extendió a treinta y tres distintos tipos; y la idea es caracterizarlos a nivel molecular, básicamente a nivel del ADN, del ARN y de las proteínas para ver cuáles son las modificaciones que ocurren en el genoma cuando una persona adquiere ese tipo de cáncer. Descubriendo qué tipo de alteraciones suceden podemos tratar de imaginar cuáles son las terapias que corresponden para las distintas personas.

Una de las muchas cosas que hemos descubierto es que siempre cuando clasificábamos a los tumores los hacíamos dependiendo en el órgano en el que se desarrollaba. Entonces cáncer de mama, era cáncer de mama y cáncer de ovario, era cáncer de ovario.

Lo que hemos descubierto es que en realidad si uno mira a los tumores a nivel molecular, hay cáncer de mama que se parece muchísimo al cáncer de ovario y paradójicamente se parece muy poco al resto del cáncer de mama; y hay cáncer de vejiga que se parece mucho más al cáncer de pulmón de lo que se parece al resto del cáncer de vejiga.

A partir del mapa genómico del cáncer nace también un nuevo perfil profesional: el consejero genómico. Cuando se analiza esto a nivel molecular podemos estratificar a los pacientes de acuerdo a las modificaciones que tienen y no al órgano de origen, entonces la terapia tiene mucho más sentido que basados solamente en el órgano de origen.

-¿Cuáles son los cambios más fundamentales que estos hallazgos científicos producen en las terapéuticas actuales de tratamiento del cáncer?

-Si uno mira a la terapia estándar hoy, que es la quimioterapia, se trata de una quimioterapia general que básicamente lo que hace es buscar bloquear la división de la célula, es muy poco efectiva.

Aunque no digo que haya gente que se cure. Pero por ejemplo, si usted tiene cáncer de colon normalmente hay primero una operación y luego una quimioterapia; el 50 por ciento de los pacientes, no van a tener nunca más ningún problema; pero el otro 50% de los pacientes van a volver a tener el cáncer, van a volver a tenerlo repetidamente y finalmente el cáncer los va a matar.

La quimioterapia per se no funciona, hace básicamente setenta años que hemos estado usando estos agentes y para la gente que tiene un cáncer que vuelve no le causa ningún efecto. Mi descripción siempre es que la quimioterapia actualmente es un juego de dardos hecho en un pub por un montón de irlandeses que están con los ojos vendados y están totalmente borrachos.

Básicamente tiramos dardos a las paredes y si uno le da al blanco, fantástico. Pero esa no es la manera de tratar una enfermedad. Entonces, si sabemos cuáles son las causas, cuáles son las moléculas que están modificadas podemos tener terapias que han sido diseñadas para atacar exactamente ese cambio y cuando eso pasa tenemos mucha más chance de curar al paciente y no de tratar a la enfermedad en general.

Cuándo hacemos quimioterapia general estamos tratando a todos los cánceres como si fueran lo mismo. Cuando sabemos cuál es la razón de la aparición del cáncer y usamos terapias que son especializadas ya estamos totalmente en otro nivel de tratamiento. ¿Es ese tratamiento en la actualidad algo que se puede usar para todos los pacientes? No. Estamos desarrollando en estas terapias drogas que aún no existen y la mayoría de las drogas que existen se están usando en ensayos clínicos en hospitales de investigación. Pero eventualmente estas cosas llegan al tratamiento en general y a la población en general.

¿Cómo será el camino, entonces, para volver estas drogas y tratamientos accesibles desde lo informativo al mayor número de pacientes y sobre todo introducir esa accesibilidad en las políticas públicas de salud?

-El problema de la falta de información o de la información incompleta es un problema grave. Es un problema grave a nivel del oncólogo también, porque este tipo de análisis que estamos haciendo, los análisis genómicos del paciente, los resultados son extraordinariamente complicados. De la cantidad de mutaciones que nos informa la secuencia del paciente por ahí tenemos un 2 ó 3 por ciento que sabemos qué es lo que esa mutación está causando, entonces el 90 por ciento de la información que recibimos no sabemos realmente si es importante o no.

El oncólogo que tiene práctica todo el día en el hospital y que no está haciendo investigación le llegan estos resultados y realmente no sabe qué hacer. Hay cosas que se están desarrollando en Estados Unidos y en Europa. Estamos generando un nuevo tipo de profesional que se llama el consejero genómico, una persona que entiende las mutaciones, que entiende cuáles son las consecuencias y que a partir de esa información, el oncólogo puede definir cuál es el tratamiento futuro del paciente dependiendo de su perfil genómico.

Por el otro lado, está la cuestión de que no todas las mutaciones que sabemos que son importantes tiene una droga que la afecta. Entonces las farmacéuticas necesitan desarrollar estas drogas para que sea posible usarlas y el problema con todos los tratamientos nuevos es que tienen un costo bastante grande. Por el momento la gran mayoría de estos tratamientos están siendo usados en ensayos clínicos lo que significa que el paciente o el seguro no paga el costo, pero en algún momento estas drogas van a terminar siendo pagadas por el seguro de salud.

Algunas drogas comunes son extraordinariamente baratas, porque son muy fáciles de hacer. Pero hay otro tipo de drogas, las llamadas biológicas, que tienden a ser anticuerpos, y los anticuerpos son mucho más caros porque es mucho más difícil de producir.

La decisión viene a través de los organismos de salud pública. Y aquí se abre un abanico de preguntas: ¿Es esto algo que debe ser financiado por el organismo de salud pública? ¿Es esto algo que debe ser regulado en cuanto a precio?

Creo que cuantas más de estas terapias especializadas sucedan, los organismos de salud pública más van a tener que negociar con las farmacéuticas sobre cuál será un costo lógico, un costo que les devuelva el costo de producción e investigación pero que no sea desmesurado para que solamente la gente muy privilegiada económicamente puede realizar.


Fuente: UBA

La dependencia académica 




Los rankings internacionales de universidades y los sistemas de indexación de revistas científicas son, dice Beigel, “dos grandes inventos de la cúspide del sistema académico” que van delineando la agenda global del conocimiento.

El concepto de dependencia académica se refiere a la estructura desigual de producción y difusión de conocimiento construida históricamente en el sistema científico internacional, según explica la socióloga y doctora en Ciencias Políticas y Sociales Fernanda Beigel, que coordinó junto a la profesora egipcia Hanan Sabea el libro Dependencia académica y profesionalización en el Sur. Perspectivas de la periferia (Ediunc-Sephis). En diálogo con Página/12, Beigel asegura que ya no se puede hablar de “imperialismo académico” porque los métodos de influencia de los centros hegemónicos de conocimiento se han refinado, sin que ello implique la merma de su impacto en la definición de agendas y metodologías de investigación. Asimismo, señala a los rankings de universidades y a los sistemas de indexación de revistas científicas como “dos grandes inventos de la cúspide del sistema académico” y alerta sobre la dicotomía generada entre los investigadores argentinos que participan del circuito internacional y los que no.

–¿A qué momento histórico se remonta el fenómeno de la dependencia académica en Latinoamérica y el resto de las regiones periféricas?

–Eso implica la necesidad de distinguir el concepto de dependencia académica de lo que algunos llaman imperialismo académico, que es una forma de colonización que podríamos extenderla desde 1492, cuando los saberes locales o indígenas fueron colonizados o superpuestos con saberes europeos. En cambio, el concepto de dependencia académica es mucho más reciente y no se refiere exclusivamente a la imposición de una idea sobre otra, como si fuese posible aculturar completamente a una población, sino que implica formas más sutiles. Tiene que ver con una relación entre sistemas universitarios, con la imposición de agendas temáticas y también, por ejemplo, con la existencia de fundaciones o institutos de países centrales que financian a países subdesarrollados o dependientes. Lo que ya no es posible es esa forma de imperialismo que se impone de un país central a un país periférico, porque los países periféricos tienen un campo académico desarrollado, con sus propias tradiciones.

–En el libro se señalan las diferentes facetas que tiene este fenómeno de la dependencia académica. Un aspecto importante es esa capacidad que tienen los centros académicos de orientar las agendas de investigación. ¿Cómo se da este mecanismo y cuáles son sus efectos?

–La principal modalidad de imposición de discusiones en el momento actual es a través del sistema de publicaciones, porque los investigadores, las instituciones y las universidades están muy presionados por la necesidad de publicar en determinadas revistas de prestigio internacional. Ese prestigio lo tienen en general las revistas americanas o las revistas importantes del mundo anglosajón, que tienen sistemas de indexación como Thomson Reuters o Scopus. Entonces, si querés publicar en esas revistas, te ves compelido a discutir sobre la base de los conceptos y las referencias bibliográficas que se discuten allí y, además, te ves obligado a escribir en inglés. En Argentina la publicación internacional es definitoria, por ejemplo, para el ingreso a carrera en Conicet. Entonces, si eso es definitorio, vas a ir orientándote a un debate internacional en el que lógicamente te vas inscribiendo dentro de un marco. Eso no significa que implique una aculturación ni una imposición absoluta y total, pero sí marca límites, temas, metodologías, estilos de publicación, estilos de producción...

–¿Qué opciones tienen quienes quieren producir en castellano o abocarse a temas de un interés más acotado?

–Quienes quedan fuera de eso tienen una tendencia en general a publicar en revistas locales que tienen menos distribución, pero que en algunos casos también se leen mucho. Esas publicaciones no son muy recompensadas por ejemplo en el Conicet, pero sí son recompensadas en las universidades, entonces los investigadores pueden perfectamente alcanzar un puesto en la universidad como profesor titular. Eso ha hecho que tengamos en la Argentina una división cada vez más fuerte entre un grupo de científicos muy internacionalizado y un grupo muy anclado en lo nacional. Y lo triste de eso es que los que están anclados en lo internacional miran poco lo nacional o contribuyen poco a la discusión sobre los problemas locales, cuando en realidad eso debería ser un interés de cualquier investigador. Esa oposición ha ido generando una dicotomía cada vez más fuerte, cuando sería importante mantener la universalidad de la ciencia, pero también la preocupación por los problemas nacionales.

–La forma de revertir la situación, entonces, tiene que ver necesariamente con modificar estructuralmente el sistema académico.

–Tiene que ver sobre todo con empezar a pensar en modos de circulación del conocimiento regionales, entre las periferias. También con desmontar ese prestigio construido a nivel internacional y aceptado prácticamente sin crítica por los científicos de las comunidades periféricas para empezar a dialogar un poco más entre nosotros. Me refiero por ejemplo a Asia, África, América latina. En general, si ves los números de las citaciones de estas revistas de las que hablo, es como más lógico y obligatorio citar a un investigador americano o europeo y no a un latinoamericano, un africano o un asiático. Todo eso se ha ido generando en las últimas décadas y estamos en un momento en que podemos empezar a cambiarlo, a generar otros circuitos circulación y discusión.

–El libro reúne trabajos de investigadores latinoamericanos, africanos y asiáticos expuestos en un encuentro realizado en la Universidad Nacional de Cuyo. ¿El fenómeno de la dependencia académica tiene características similares en esos territorios tan diversos?

–Si comparamos Asia, África y América latina vamos a encontrar un conjunto de diferencias importantes. América latina es un continente que tiene un campo intelectual y un campo académico de larga data, 200 años de desarrollo; no es la misma situación que se encuentra en algunos sectores de Asia o de África, si bien también allí hay países con una importante tradición intelectual. El tema es que también hay un problema lingüístico. Nosotros en el encuentro que fue el origen del libro armamos un sistema de traducción simultánea porque era el único modo de lograr escucharnos. En América latina tenemos la dificultad de una política de traducción muy débil y también por eso miramos hacia el Norte o escribimos en español nada más. La posibilidad de dialogar con otras comunidades académicas exige un manejo de alguna forma de política de traducción.

–Frecuentemente leemos noticias que celebran o se espantan de la posición de las universidades argentinas en los rankings mundiales. ¿El hecho de que estos rankings aparezcan como la medida de la calidad académica se relaciona con el fenómeno de la dependencia?

–Sí, totalmente, porque los rankings, al igual que los sistemas de indexación de revistas, son dos grandes inventos de la cúspide de este sistema académico mundial que ha ido dominando Estados Unidos y moldeando a imagen y semejanza del científico norteamericano. Esto, al punto de que los rankings de revistas o universidades se constituyen como una meta, como el modelo que las grandes universidades pretenden imitar. El hecho de que la UBA, por ejemplo, esté más arriba de los rankings significa quizá que es más dependiente de ese tipo de modelo, de estructuras de pensamiento. Por eso, no siempre es una buena noticia.

–En los ’60 académicos “dependentistas” plantearon este fenómeno como problema teórico y contribuyeron a generar debate a su alrededor. ¿Qué pasó con estos aportes y cuál es el estado de la discusión hoy?

–Los teóricos de la dependencia tuvieron mucha circulación en los años ’60 y la teoría de la dependencia fue casi el tema único de todas las ciencias sociales en América latina. Tuvieron incluso repercusión en Asia, África, hubo mucho diálogo Sur-Sur. Pero después de eso hubo dos factores que influyeron mucho en la merma de la lectura de este tipo de autores: vinieron las dictaduras en el Cono Sur y, por otro lado, mayormente esos escritos estaban en español y las traducciones al inglés eran muy escasas, entonces la única difusión importante que tuvo la teoría de la dependencia fue a través de Andre Gunder Frank en Estados Unidos y algo de Fernando Henrique Cardoso. Los escritos de Gunder Frank terminaban reduciendo la relación de dependencia a una relación metrópolis-periferia y se simplificaron mucho los contenidos que habían tratado de generar los dependentistas. Esto terminó con un embate muy fuerte tanto por derecha como por izquierda en los ’90, cuando se planteó que la teoría de la dependencia ya estaba fuera de vigencia, que como ahora estábamos en la globalización y las naciones habían desaparecido el tema de la dependencia no tenía sentido. Después, pudimos saber que la globalización no hizo desaparecer los estados nación y eso ha hecho que se tenga interés en volver a leer a los dependentistas para pensar los procesos sin perder de vista el contexto de dominación.


Fuente: Página 12

Vivimos más años, pero convivimos
con más enfermedad
 





* Por Fabiola Czubaj

Vivimos más años, pero no plenamente sanos. Un estudio internacional revela que la expectativa de vida al nacer creció 6,2 años en las dos últimas décadas, principalmente por los avances en el tratamiento de las enfermedades transmisibles y los cuidados maternos e infantiles. Sin embargo, la esperanza de vivir esos años de más sin complicaciones de salud o discapacidad no estaría a la misma altura, de acuerdo con los resultados que hoy aparecen en la revista The Lancet.

Las enfermedades asociadas con los hábitos cotidianos, como el tabaquismo y el sobrepeso, y la falta de promoción de la salud, son los principales factores que atentan contra una vida más larga y mejor, de acuerdo con los resultados del primer estudio global del impacto que tienen 306 enfermedades y lesiones en la expectativa de vida de la población de 188 países.

El relevamiento de registros epidemiológicos desde 1990 de los países estudiados demoró un año y medio. Lo hizo un consorcio internacional de investigadores que coordina el Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud (IHME, por su sigla en inglés) de la Universidad de Washington. Los resultados demuestran, por ejemplo, que las condiciones sociales y demográficas no influyen tanto en las enfermedades no transmisibles (como las cardiopatías o la diabetes) como en las transmisibles.

"Los análisis que incluyen a los ingresos y la educación demuestran que esos factores tienen un impacto importante en la salud, pero no dan un panorama completo. Observar la expectativa de vida sana y la pérdida de salud de cada país puede ayudar a orientar las políticas que garanticen que las personas de todos los lugares vivan vidas prolongadas y saludables, sin importar dónde residen", expresó a través de un comunicado el director del IHME, Christopher Murray.

De acuerdo con el estudio sobre la transición epidemiológica entre 1990 y 2013, el impacto del VIH/sida en la salud se redujo un 24% por los avances en su detección y tratamiento, sobre todo a partir de 2005. Pero la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que en la mayoría de los casos se debe a la exposición directa o pasiva al humo de tabaco, o la diabetes, por ejemplo, treparon para ubicarse entre las diez principales causas de pérdida de años de vida sana.

"El mundo hizo grandes avances en materia de salud, pero ahora el desafío es invertir en encontrar maneras más efectivas de prevenir o tratar las principales causas de enfermedad y discapacidad", sostuvo el profesor Theo Vos, investigador del IHME y autor principal del estudio llamado Carga mundial de morbilidad.

LA TENDENCIA EN EL PAÍS

En la Argentina, en estas dos décadas, la expectativa de vida sana creció lentamente. Mientras que, desde 1990, los hombres y las mujeres sumaron algo más de tres años a su vida (3,3 y 3,4, respectivamente), ellas siguen viviendo más que ellos: 79,6 versus 72,3, en promedio. Pero ambos ganaron menos años de vida sin enfermedad ni discapacidad: 2,9 los hombres y 2,8 años las mujeres, con hallazgos distintivos que valdría la pena conocer mejor.

"La expectativa de vida aumentó para los argentinos, pero no nos podemos detener en eso. No sólo queremos tener una vida más larga, sino también más saludable. Para eso, tenemos que mirar las enfermedades que están contribuyendo a la pérdida de salud, como la diabetes y la depresión", sostuvo la investigadora argentina que participó del estudio, Alicia Lawrynowicz, jefa a cargo del Departamento de Investigación Epidemiológica del Instituto Nacional de Epidemiología Dr. Juan H. Jara.

La cardiopatía isquémica (enfermedad de las arterias coronarias), la EPOC, la enfermedad cerebrovascular, la lumbalgia y el dolor de cuello, y los hechos de tránsito fueron en 2013 las cinco causas más importantes de pérdida de salud en los hombres. En cambio, en las argentinas, a la cardiopatía isquémica le siguieron el dolor de espalda y de cuello, los trastornos depresivos, la EPOC y la enfermedad cerebrovascular.

La diabetes, que no figuraba entre las diez causas más importantes en el país de disminución de la esperanza de vida sana en 1990, fue la que más creció entre los hombres en estas dos décadas. En las mujeres, la enfermedad que más se incrementó, en cambio, fue la EPOC, seguida de la lumbalgia y el dolor de cuello, y la ansiedad y la depresión.

"Si nos comparamos con Japón, estamos muy alejados [de la esperanza de vida sana alcanzada], pero en la subregión, con Chile y Uruguay, estamos bien posicionados", agregó Lawrynowicz por vía telefónica desde Mar del Plata sobre el puesto 45° que ocupa el país. "Retrocedieron las enfermedades transmisibles, pero van ganando terreno las crónicas o no transmisibles, que en la mayoría de los casos se deben al estilo de vida -dijo-. En este sentido, es clave la prevención y la promoción de la salud desde muy temprana edad”.

DOS MARCAS EN LA LÍNEA DE TIEMPO

6,2 años es lo que aumentó la expectativa de vida al nacer en la población mundial en el período 1990-2013, es decir, de 65,3 a 71,5 años, de acuerdo con un relevamiento internacional.
5,4 años es lo que creció la expectativa de vida sana (libre de enfermedad y discapacidad) en el mismo período (de 56,9 a 62,3 años).
37,3 % es lo que contribuyen los trastornos depresivos en la pérdida de la capacidad de las mujeres argentinas de tener una vida plena.


Fuente: La Nación

Por qué la ciencia argentina se feminiza
sólo en los niveles más bajos
 





* Por Martín De Ambrosio

Como en pocos fenómenos, la situación de las mujeres en el sistema científico argentino admite la expresión del vaso de agua medio lleno o medio vacío: optimistas y pesimistas tienen razones para tener razón.

En efecto, el sistema científico argentino tiene cada vez más mujeres, pero siempre que prevalecen en cantidad es en los lugares de menos salario y poder. ¿Por qué? ¿Es posible salir de este escenario? ¿Esta asimetría es apenas un paso hacia la igualdad? ¿O lo que se ve es un retiro progresivo de los varones en las ciencias como sucedió en otros ámbitos, antes solo masculinos, como la medicina, que sufrió un proceso de feminización paralelo a la pauperización de los ingresos profesionales?

Más allá de preguntas y especulaciones, los datos: desde principios de siglo en la Argentina ha crecido de manera incesante la cantidad de mujeres argentinas en el campo científico, y en 2014 hubo 5715 (alrededor del 60%) becarias del Conicet contra 3792 becarios hombres. Porcentajes similares se ven en las becas posdoctorales.

Incluso la Unesco ha reconocido que, con el 52% de mujeres en el sistema científico (la llamada "carrera de investigador"), la Argentina es de los mejores países del mundo (y posiblemente el mejor) en este sentido. Las estimaciones globales sobre participación femenina no exceden nunca el tercio (32% en Europa; 20% en Estados Unidos) y se ubican entre el 25 y el 30%, con la excepción de toda la región latinoamericana, con un 46%. Otros indicadores mundiales son aún peores: menos de 3% de los Premios Nobel son para las mujeres.

Desde luego, las científicas por un lado reconocen lo que se ha avanzado en el país en los últimos años, pero tienen claro que existen problemas, y los cuentan. Por ejemplo, por el lado de la inquietante hipótesis que lanza Bibiana Vilá, doctora en biología e investigadora del Conicet: hay más mujeres en ciencia en Argentina porque el salario es poco atractivo para ciertas aspiraciones. Vilá -experta en camélidos sudamericanos- cree que es un fenómeno de feminización similar al de otras disciplinas en las que se dieron dos cosas a la vez: más mujeres y menos salario.

De hecho, que haya más mujeres en el Conicet no es ni siquiera un logro para Vilá. "Son dos variables, hombre o mujer, y puede ser que aumente una porque se retira la otra. Me preocupa, y me da miedo, que acaso el sistema de ciencia se esté llenando de mujeres porque no les interesa tanto ahora a los varones", señala, y cuenta que advierte cómo sus alumnos universitarios la consultan sobre su salario como investigadora para saber si ser científico es algo que en definitiva vale la pena o no en esos términos.

"Las mujeres estamos dispuestas a ganar menos si eso hace compatible el trabajo con la crianza de los chicos. Ganar menos pero volver a casa a las cinco de la tarde puede ser una buena ecuación. Y si el Conicet tuviera sueldos más apetitosos? Mirá: en todos lados, cuando el sueldo es alto está lleno de varones. Si vas a las escuelas de la Puna las vas a ver llenas de varones. ¿Por qué? Porque se gana más", dice Vilá, ex miembro de la Organization for Women in Science for the Developing World (OWSD).

Esa paridad inicial empieza a flaquear a medida que se sube de categoría en la carrera de investigador: en las últimas dos posiciones de un total de cinco de la escala, las de "investigador principal" e "investigador superior", se alcanza apenas una cuota del 25% de mujeres (ese número era aún más reducido al comienzo de la era kirchnerista: 16%). "A lo largo del tiempo quedan casi todas estancadas en investigador independiente; principales somos pocas y casi ninguna superior", agrega Vilá.

Pero la diferencia es incluso más brutal en el sector privado, que busca profesionales formados y suele pagar más (lógicamente en áreas más productivas económicamente en el corto plazo; algo que está vedado por ejemplo a los matemáticos y físicos teóricos). La socióloga María Magalí Turkenich, del Centro Redes, aporta que "en el sector público hay cierta equidad y un poco más de mujeres. Pero en el privado el 71% de los científicos son hombres. Donde hay más plata y poder, hay menos mujeres por regla general. La cantidad por sí sola no dice nada". Segregación por dinero, pero también por prestigio y posibilidad de ejercer influencia sobre los demás (los que otros llaman simplemente "poder").

Noemí Girbal, que es doctora en Historia y fue miembro del directorio del Conicet, concuerda con que los estímulos no son sólo monetarios: "No creo que el salario sea la variable más importante porque la diferencia entre un investigador asistente y uno superior es de unos 9000 pesos, pero sí puede ser por el poder y por el acceso a subsidios que se tiene al dirigir equipos o al formar a otros científicos", señala.

Para Turkenich, habría que indagar en los números en apariencia igualitarios (ese 52%, ese 60%) porque ocultan segregación vertical; no sólo por la presencia del famoso techo de cristal. "Si se compara la situación familiar de una mujer y de un hombre con idénticos prestigios académicos, digamos directores de grupo, se ven datos significativos: el hombre está casado y tiene cinco hijos en tanto la mujer es soltera". Por eso, dice que "sería interesante investigar en indicadores extraacadémicos para saber qué dejan de lado en términos de ocio y vida privada cuando acceden a lugares de prestigio y ámbitos de decisión".

EN LA BASE DE LA PIRÁMIDE

"Es claro que la mayoría de las mujeres está en la base de la pirámide y que en los rangos superiores y en los lugares de más consagración tenemos problemas; hay mucho que mejorar", menciona la socióloga y doctora en historia Dora Barrancos. ¿Qué razones llevan a esta situación? Para Barrancos, una de las dos mujeres del directorio de ocho miembros del Conicet actual, la procreación y el hecho de ser gerentes (¿gerentas?) de la economía doméstica. "Al procrear hay trastornos severos en la cantidad de producción científica personal; además de que existen residuos de machismo. Como por ejemplo en el hecho de que si en una pareja los dos son científicos, en general es la mujer la que acompaña al hombre a especializarse al exterior", agregó.

La situación preocupa a tal punto que, por iniciativa de la misma Barrancos, el Conicet ha encargado a la socióloga Mirta Palomino un estudio cualitativo y cuantitativo -cuyos resultados estarán hacia fines de año- respecto de por qué se da esta situación específicamente en el organismo.

"Lo que me atrae de investigar qué pasa en el Conicet es que se supone que el único mérito para estar ahí y avanzar en la carrera es la producción, en cantidad y calidad. Pero vemos que en ciencia sucede lo mismo que en otras actividades feminizadas, como la docencia, la medicina y la enfermería: en las cúpulas casi no hay mujeres, como en todos los sindicatos". ¿Hipótesis? "Tiene que ver con una mezcla de machismo histórico reinante junto con el hecho de que la carrera de investigador tenga lugar entre los 30 y 45 años, la edad clave de la procreación", dice Palomino. Y agrega: "Así, lo que a un hombre le lleva tres años, como ascender de categoría en el Conicet, a una mujer le lleva cuatro o cinco".

También la Unesco está desarrollando una investigación para América Latina sobre las carreras diferenciadas y por qué se dan estos "problemas de trayectoria". "Tenemos un trabajo en proceso para ver por qué pasa esto y tratar de poner nuevos instrumentos de equidad en marcha", cuenta desde Montevideo Ernesto Fernández-Polcuch, donde es especialista regional de política científica y está a cargo de la oficina regional, en referencia a la creación de una especie de manual de buenas prácticas en este sentido. "Pasa en toda América Latina: hay más mujeres que estudian y muchos menos en los cargos de decisiones, o alto nivel. En el trayecto, las mujeres se van cayendo en el camino", agrega.

También para Valeria Edelsztein, doctora en Química, investigadora del Conicet y autora del libroCientíficas. Cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera), está claro que hay una feminización en los cargos bajos, algo que también se da en la UBA, donde el último censo, de 2010, se desprende que el 65% de los 28.893 estudiantes son mujeres.

"Tiene que ver con la maternidad: en momentos claves no pueden seguir subiendo. A mí me costó porque estaba en el laboratorio de 7 a 22. Y cuando quedé embarazada de mi primer hijo los tiempos se acotaron. Uno trata de aumentar la eficiencia, pero es complicado mantenerse en el mismo nivel previo. Se agudiza el problema de todo científico, obligado a «publicar o perecer»; una se va quedando. Es una elección, a veces, pero a veces también es el sistema", indica.

En ese sentido, Palomino remarca como nueva tendencia positiva el uso de las TIC y la posibilidad del teletrabajo, pero con limitaciones. "Facilita en algunos casos: las sociólogas pueden estar en casa y acunar a sus bebés mientras investigan. Pero una bióloga molecular es muy probable que tenga que pasar buena parte del día en un laboratorio", dice.

Pero a la vez, Edelsztein -como todos los entrevistados para esta nota- reconoce los beneficios que dio en los últimos años el Conicet a las madres (prórrogas para las entregas de informes bianuales y para la edad máxima ingreso a carrera por cada niño) y que América Latina está mejor que el resto del mundo. "Yo también lo entiendo, nosotras elegimos tener hijos, es una elección, claro. Lo que pasa es que los hombres también son padres y no sufren ese retraso. Sucede que la madre es la madre; más allá de cuánta equidad haya en la pareja, la teta es de la madre".

Vilá agrega las desventajas de ser científica y mujer, sobre todo si la disciplina elegida obliga a salidas fuera del hogar (paleontología, arqueología, geología, astronomía, algunas ramas biológicas, entre muchas otras): "Para mí, en el trabajo de campo, la maternidad tuvo un costo altísimo. He perdido becarias por esas razones. Los varones además planifican sin pensar en cumpleaños o en fiestas escolares. Desde que soy madre tengo que planificar la menor cantidad de trabajo de campo posible y volver a tiempo. Salgo de casa y ya empieza a correr un cronómetro para mí. Siempre estoy apurada para volver uno o dos días antes. Ese es un muro infranqueable para muchas chicas. Hay personas capaces y brillantes que quedan en la nada; les cuesta la carrera. Esos años, de los 30 a los 35, son clave para ciencia pero también para la maternidad. Y son costos que se pagan en uno u otro sentido".

Por último, para Turkenich, lo que sucede es que los estereotipos de género persisten; por más que se hayan relajado, siguen articulando la lógica social: "Desde jardín de infantes hasta primaria hay que ver cómo se reproducen estos estereotipos. No se alienta a las mujeres a la ciencia. El niño construye y la nena juega a la mamá o a lo sumo a la doctora".


Fuente: La Nación

Para conocer cómo sería vivir en Marte,
seis personas estarán aisladas un año en un domo
 





Simularán vivir en Marte, pero en Hawai. Seis voluntarios de diversas nacionalidades se aislarán por completo durante un año en una pequeña cúpula en Hawai para reunir información que podría ser usada por la NASA a la hora de preparar el envío de astronautas a Marte.

El grupo que protagonizará la experiencia de aislamiento más larga realizada hasta ahora incluye a un astrobiólogo francés, una física alemana y cuatro estadounidenses: un piloto, un arquitecto, una médica/periodista y una científica especializada en suelos. Fueron encerrados el 28/8. Su espacio de vida para los próximos 12 meses, situado en la costa norte de la isla Mauna Loa, es una cúpula de 11 metros de diámetro y seis metros de altura.

Dentro del domo, cada uno de estos tres hombres y tres mujeres dispondrán de una pequeña habitación con un espacio para una litera y un escritorio. Durante su estadía alejados del mundo comerán alimentos deshidratados y solo saldrán del domo vestidos con un traje espacial, como si vivieran realmente en Marte. Además, tendrán acceso limitado a Internet.

Vivir un periodo tan largo en un espacio confinado, sin acceso al aire libre o a un mínimo de intimidad, es la mejor manera de que se desaten conflictos. Con el domo de Hawai, la agencia espacial estadounidense quiere intentar aprender lo más posible sobre la cohesión y la evolución psicológica de los miembros de este tipo de misiones aisladas, antes de intentar enviar astronautas al planeta rojo, lo que espera hacer en la década de 2030.

Ya se han realizado dos experiencias de aislamiento de cuatro y ocho meses. La NASA gastó 1,2 millones de dólares en estas simulaciones y acaba de recibir un financiamiento de un millón adicional para tres nuevas experiencias en los próximos años.


Fuente: La Nación

Scioli encabezo un encuentro de científicos en el
que se debatieron propuestas de política CyT
 





* Por Ignacio Jawtuschenkob

Una inédita cantidad de cantidad de científicos por metro cuadrado colmó el Hotel Panamericano: fueron más de mil personas en un acto poco habitual para el mundo científico. Desde investigadores de renombre hasta jóvenes becarios, funcionarios de instituciones científicas, rectores y decanos de universidades nacionales, empresarios provenientes de los cuatro puntos cardinales del país, convocados por la Fundación Desarrollo Argentino (DAR), que preside José Scioli, en el seminario “Ciencia, Tecnología e Innovación: del crecimiento al desarrollo”, y al que asistió el gobernador y candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, quien propuso aumentar al 1 por ciento del PBI dedicado a la ciencia.

El organizador del encuentro fue el ingeniero Carlos Gianella, subsecretario de Ciencia y Tecnología bonaerense y coordinador de los equipos dedicados a esos temas de la Fundación DAR (ver recuadro aparte). “La Argentina es hoy un país considerado de ingreso medio. Los economistas hablan del trauma de los países de ingresos medios, referido a que sólo uno de cada diez países logra dar el salto al desarrollo. Ese es nuestro de- safío; tras años de crecimiento y distribución, generar políticas en ciencia y tecnología para dar el salto a la competitividad”, expresó Alberto Briozzo, coordinador de la mesa de tecnología e innovación, que estuvo integrada por tres físicos al frente de proyectos de alta tecnología: Héctor Otheguy, gerente general de la empresa estatal de tecnología Invap; Conrado Varotto, titular de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), y Alberto Lamagna, gerente de Investigación y Desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Varotto diferenció, “antes la economía era el arte de administrar la escasez. Hoy es el arte de adquirir y aplicar el conocimiento. No hay una receta única, debemos buscar un modelo propio basado en las Pymes y la inversión del Estado”. Además hizo un repaso por los desarrollos en tecnología espacial y destacó al Vector Tronador II, diseñado para lanzar satélites, “que tendrá un 92 por ciento de componentes nacionales”.

Luego, Héctor Otheguy se preguntó: “¿Cuál es el nivel competitivo que puede tener hoy la Argentina? La respuesta es el Reactor Opal que le exportamos a Australia en licitación pública internacional. Los australianos manifiestan su conformidad en cada ocasión que pueden. Tenemos un alto nivel competitivo que nos llevó a trabajar con la NASA. Invap es hoy una de las cuatro empresas que pugnan por exportarle un reactor a Holanda”.

Otheguy destacó el valor de la conducción política para hacer tecnología, “No hacemos radares para que los científicos estén contentos, sino porque el país los necesita”. “Invap pasó de tener 340 a 1360 empleados para poder llevar adelante todos los proyectos” destacó.

Alberto Lamagna, miembro de Fundación DAR, dijo que “la tecnología es un material perecedero, que debe desarrollarse a tiempo para ser competitiva” y planteó los desafíos de “llevar el conocimiento del laboratorio a la empresa”. Para “reducir la incertidumbre y los riesgos de inversión” propuso adoptar una “escala de medida de madurez tecnológica para usar como la Unión Europea y la agencia espacial NASA cuando se firman contratos entre laboratorios científicos y empresas”. También propuso que los científicos puedan ser evaluados –más allá de sus publicaciones– por su producción en proyectos con valor comercial o estratégico.

Cerca de las 11 de la mañana se hizo presente el gobernador Daniel Scioli, acompañado por el ministro de Ciencia nacional, Lino Barañao, quien sostuvo “para que la ciencia cumpla con su rol, tiene que saber adónde ir. La diferencia entre la Rural y Tecnópolis –subrayó– es que en la Rural un chico puede ver un toro campeón, pero salvo que sea estanciero nunca lo va a tener. En cambio, en Tecnópolis, el mismo chico ve el de- sarrollo de una empresa de software, y si estudia y se esfuerza puede llegar”. “No basta con aumentar el PBI, debe haber distribución –agregó–, Chile y Ecuador tienen el mismo PBI que países como Malasia o Tailandia, pero los diferencia que les da mal el Indice Gini (que mide la desigualdad), porque sus economías no están basadas en el conocimiento.”

El segundo panel, titulado “Ciencia, Investigación y Desarrollo”, estuvo integrado por el presidente del Conicet, Roberto Salvarezza; el director del Laboratorio Max Planck de Rosario, Claudio Fernández, y el biólogo molecular e Investigador Superior del Conicet, Alberto Kornblihtt.

Kornblihtt reflexionó acerca de los devenires de los cambios tecnológicos en la historia y dijo “no hay procesos lineales. El desarrollo de la lamparita no fue para mejorar la vela, ni la computadora tuvo el objetivo de reemplazar la regla de cálculo” sostuvo además que “el científico argentino tiene más vocación de ser cabeza de ratón que cola de león. Es decir, prefieren ser autores de sus propios trabajos y no ser colaboradores secundarios de investigaciones hechas en el exterior”.

Claudio Fernández habló de “sostener una actividad científica cercana a la gente y con sensibilidad social”. “No se trata sólo de tener más doctores o más papers en revistas internacionales, se necesita que el trabajo de los científicos impacte en la sociedad”, señaló este doctor en bioquímica reconocido internacionalmente, dedicado al descubrimiento de fármacos contra el Parkinson y el Alzheimer, que también dirige la Plataforma Federal País Ciencia dedicada a la comunicación de la ciencia.

Roberto Salvarezza hizo un repaso por la composición actual del plantel de investigadores, becarios y técnicos y destacó que “el Conicet es uno de las cien instituciones con mayor producción científica del mundo”. Como de- safíos pendientes marcó la aún incipiente federalización de la ciencia y la necesidad de “crear los canales que permitan transferir el conocimiento a la sociedad y al Estado, y utilizarlo para el progreso del país”. Para Salvarezza, “los científicos y tecnólogos de nuestro país demostramos que podemos hacer tecnología de altísimo nivel, desde satélites hasta biotecnología vegetal”.


Fuente: Página 12

Scioli prometió aumentar el presupuesto de ciencia 




Pasar del actual 0,6 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) dedicado al sistema científico al “1 por ciento” de inversión en ciencia y tecnología fue el compromiso que el gobernador de Buenos Aires y candidato a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, asumió frente a un millar de investigadores, tecnólogos y empresarios reunidos en el seminario de la fundación Desarrollo Argentino (DAR). “Como presidente, voy a incrementar desde el 0,6 por ciento al 1 por ciento de inversión del PBI en ciencia y tecnología”, afirmó Scioli, en referencia a un sector “que no puede quedar librado al mercado”.

Un compacto auditorio con alta densidad de científicos y técnicos de excelencia convocados por la fundación DAR, que lidera José “Pepe” Scioli, participó del seminario junto al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y el subsecretario de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Producción bonaerense, Carlos Gianella.

“Estamos ante un sector estratégico” de cara a lo que se viene, dijo Scioli, y convocó a “poner en valor lo hecho en estos años en los que, si Argentina no se hubiera industrializado y dependiera del precio de los ‘comodities’ (materias primas), estaría en problemas”.

“Ahora viene la segunda etapa, con un compromiso de continuidad en un sector que no puede quedar librado al mercado” cuando la ciencia y la tecnología son clave para la “competitividad, que tiene que venir de la eficiencia y no de la devaluación y el recorte de los salarios”, definió.

El gobernador declaró que tiene “pasión” por el sector: “Yo no podría hablar de desarrollo en mi agenda sin lo que ustedes representan”, aseguró. “Que mi victoria sea la victoria también de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, de los que se la jugaron para volver a la Argentina” como científicos repatriados, alentó.

Al respecto, el ministro Barañao dijo que “esto que ha hecho primero Néstor Kirchner y luego Cristina en estos tres períodos de gobierno ha marcado un rumbo irreversible: todos los sectores han comprendido la importancia de la ciencia y la tecnología pero no basta con apoyarla sino que hay que saber qué hacer con la ciencia”. Respecto al compromiso que Scioli asumió para invertir en el sector el 1 por ciento del PBI, el ministro planteó que “no es un número mágico sino que se logra como consecuencia de una creciente capacidad del sector de usar fondos para ciencia y tecnología”.


Fuente: Página 12

Guillermo Jaim Etcheverry reflexiona
sobre la educación argentina actual
 





El Dr. en Medicina y ex-rector de la UBA responde a preguntas como: a) ¿la sociedad argentina está en contra del conocimiento?, b) ¿las clases acomodadas rinden mejor en las pruebas?, c) ¿la tecnología mejoró el aprendizaje?, d) ¿cómo se reconstruye la importancia de la educación?





Fuente: La Nación